Vecinos piden a director de la Cruz Roja en Argentina que no vuelva a su casa. Le dieron la espalda

«Es hora de que empieces a cuidar a tus vecinos, sabemos de tu trabajo en la Cruz Roja, ¡pero hoy nos toca cuidarnos! Por favor, no vuelvas a casa», era parte del texto que estaba escrito en un cartel anónimo pegado en el espejo del ascensor.

En tiempos de coronavirus, valores como la solidaridad y el sacrificio son los más requeridos y felicitados en los diferentes rincones del mundo. Uno de esos lugares, es un país de Sudamérica, Argentina, que con más de 2.100 casos de personas de contagiadas y 90 víctimas fatales, tiene razones de sobra para estar en un estado de alarma nacional. Lo que ha impulsado que el gobierno instale diversas medidas, tales como el aislamiento social y la cuarentena obligatoria en el país, con la finalidad de evitar la propagación de esta peligrosa pandemia.

Y esa en esta situación, que los que mejor representan valores como la solidaridad y el sacrificio, son los médicos. Especialmente, si estos son de la Cruz Roja, organización conformada por voluntarios con fines humanitarios. Estos y todos los trabajadores de la salud, se esfuerzan cada día para lograr cuidar, proteger y salvar las vidas que estén en riesgo por el COVID-19, aún cuando eso signifique su propio sacrificio, debido a que están constantemente en riesgo de padecer un contagio de esta enfermedad.

A raíz de esto, vecinos agradecidos salen todas las noches a sus balcones o ventanas para aplaudir a los médicos que dan la batalla contra el coronavirus. Pero lamentablemente, hay otros que en vez de mostrar ese mismo agradecimiento, buscan echarlos de sus hogares por temor de que el virus llegue al edificio y el contagio se masifique en la comunidad.

Eso fue lo que le ocurrió hace unos días al psicólogo y enfermero, Rodrigo Cuba, quien también es Director Nacional de Emergencias en la Cruz Roja en Argentina. Debido a que cuando él llegaba de una ardua jornada laboral luchando contra el COVID-19 por su organización sin fines de lucro, se encontró con un cartel pegado en el ascensor que prácticamente le pedía que no volviera a su departamento.

Lamentablemente, esto no es la primera vez que sucede, ya habiendo ocurrido con otros médicos. Y todos con casi las mismas características: son mensajes anónimos y aludiendo al médico por su nombre. En el caso de Rodrigo, quien está cargo del centro de monitoreo y teleasistencia domiciliaria para personas que padecen coronavirus o están en cuarentena por ser grupo de riesgo, asegura que nunca antes había tenía algún altercado con su vecinos al respecto.

Su reacción fue ponerse a disposición de los vecinos, escribiéndoles en el grupo de Whatsapp del edificio. Agregando que hubieron varios, según él la mayoría, que le dijeron que se quedara y que no había problemas. «Prefiero quedarme con ese gesto de solidaridad de los vecinos», declaró. Para después tranquilar a sus vecinos detallando cómo es el protocolo sanitario que realiza cada vez que ingresa su hogar.

No tiene cómo saber quién dejó el mensaje anónimo y tampoco le interesa generar una cacería de brujas, porque eso podría generar enojo y lo importante, dijo, es estar unidos. «Prefiero quedarme con los aplausos», se sinceró, demostrando que a pesar del prejuicio y el rechazo del que pueda ser víctima, es capaz de enfocarse más en las muestras de apoyo.